Mi vida sin LinkedIn

La semana pasada LinkedIn me restringió el acceso a mi cuenta. Cuando abría LinkedIn en el móvil o el ordenador, en lugar de acceder y ver los contenidos propios del perfil y la red, solo me aparecía la página de login.

Tras introducir mis datos, me dirigía a otra página en la que se me informaba de que mi cuenta estaba restringida, sin indicar el motivo, y lo único que me dejaba hacer era enviar la imagen de mi DNI de cara y dorso para que LinkedIn pudiera comprobar mi identidad, cosa que hice de manera inmediata. Tras esta acción, recibí un correo automatizado de confirmación indicando que se estudiaría el caso, sin especificar más.

Como nunca me había pasado algo así con LinkedIn, lo siguiente que hice fue preguntar a otras personas si veían mi perfil en LinkedIn mientras estaba restringida la cuenta y, para mi consternación, me dijeron que no, que no aparecía.

¡Glups, me acababa de quedar sin LinkedIn! Considerando que la cuenta la abrí en 2003 era toda una vida con LinkedIn que se cerraba de golpe. No solo no podía entrar en mi perfil, sino que mi personalidad digital en la red más profesional había sido borrada del mapa.

7 dramas de la pérdida de acceso a LinkedIn

Cuando una red social te restringe el acceso o directamente te cierra una cuenta (de momento me han restringido cuentas, pero nunca me han cerrado ninguna) te das cuenta de golpe de al menos 7 aspectos que considero relevantes destacar:

  • El drama. La restricción o suspensión de una cuenta principal de una red social capital en tu actividad profesional es un hecho dramático, altamente perturbador y se percibe como un suceso violento de la red (especialmente si no se indica la razón) cuando te dedicas al mundo digital, como es mi caso.
  • El motivo. Te cuestionas por qué te habrán suspendido el acceso, qué habrás hecho rematadamente mal para encontrarte en esta situación. Vale la pena decir que por mi actividad profesional en el sector digital, siempre estoy probando esto o aquello y experimentando las potencialidades de sus funciones, algunas veces al borde mismo (o un poco más allá) de sus términos y condiciones…
  • La soledad. Dada la suspensión, el único estamento al que puedes recurrir es la propia red a través de sus formularios. No existe un teléfono de atención al público donde te puedas informar, quejar, patalear o llorar para que “te devuelvan” el perfil.
  • El personal branding. Te das cuenta de la relevancia de esta red para tu esfera profesional como punto de referencia y bandera de tu personal branding. Si alguien te quiere evaluar o conocer para tomar alguna decisión de negocio o contacto, LinkedIn suele ser el primer punto en la esfera B2B.
  • Las búsquedas. LinkedIn es un buscador profesional de primer orden. Si tu perfil no se ve en LinkedIn, automáticamente dejas de salir en los resultados de búsquedas de esta red; pierdes de golpe toda la indexación, todo el potencial de ser encontrado y, por ende, el espacio que ocupabas queda libre para tu competencia.
  • Toda tu red. Una red de contactos en LinkedIn es como un silo de grano que has ido llenando, grano a grano con el tiempo. En el momento de dejar de estar en LinkedIn, el silo entero ha desaparecido, con todos los granos y con todo el trabajo de años de construcción de tu red.
  • ¿Volver a empezar? Los días pasaban y no se restablecía mi cuenta ni tampoco llegaba ninguna comunicación por parte de la red. ¿Tendría que volver a empezar desde cero con mi perfil y volver a construir una presencia en esta red? ¿Desde cero otra vez?

5 días más tarde volví a recuperar el acceso a mi perfil, que se encontraba como siempre, con las publicaciones, contactos, recomendaciones y con el nivel de cuenta premium que pago cada mes. Nunca hubo una comunicación por parte de LinkedIn de los motivos o la razón del suceso, simplemente tras días intentándolo, probé a entrar y accedí como siempre.

Potenciar nuestros activos digitales

Un aspecto importante de esta historia –que suelo recalcar en mis cursos de gestión de redes sociales, marketing digital o comunicación digital– es que tenemos que tener bien establecida nuestra presencia digital, de manera principal, en base a los recursos que realmente controlamos. Las redes son tierra ajena. Nuestra web y la base de datos de emails es realmente nuestro mayor –y único– activo digital y es la pieza base de nuestra estructura digital.

El ecosistema de redes sociales es importante en el desempeño de nuestros negocios, sin duda, y forma parte esencial de la estrategia de comunicación digital. Es un recurso que damos por sentado, como la luz, el agua o el gas, pero en realidad no es así.

Seguir adelante sin LinkedIn

Por tanto, hemos de trabajar siempre con la idea de que si todo lo que no es nuestro cae (en este caso en LinkedIn) ¿Cómo seguimos adelante con nuestra identidad digital? ¿Cómo seguimos en contacto con nuestros clientes? ¿Cómo comunicamos nuevos servicios y contenidos? ¿Cómo afecta a nuestro negocio?

Si ya no pudiese estar en LinkedIn, seguiría existiendo; seguiría con mi actividad si cabe todavía con más fuerza y más focalización. Me reinventaría una vez más y seguro que saldrían nuevos brotes tras podar esa rama. LinkedIn es un recurso, no la esencia. Es un vehículo de expresión, no el alma.

A raíz de lo sucedido, no obstante, estaré más atento a sacarle todavía un mayor provecho mientras este recurso esté disponible para mi, pero también reforzaré aun más mis posiciones digitales por si un día –quién sabe– tengo que pasar a vivir sin LinkedIn.

Activa tu perfil de LinkedIn

Si todavía no utilizas LinkedIn como una herramienta de prospección comercial, este es el mejor momento para activarla, ya que la red se encuentra muy activa, especialmente en el conjunto de profesionales y académicos tanto en empresas como en instituciones de todos los sectores.

Si deseas pasar de 0 a 100 con tu perfil en LinkedIn en una sola jornada y conocer las técnicas de explotación comercial de esta red, inscríbete en la siguiente edición (la número 22) del curso “Linkedin para comerciales y ventas” que daremos el próximo 29 de noviembre, intensivo.

Infórmate, llama al 932 386 505, por WhatsApp al +34 687 044 744 e inscríbete con descuento. Este curso es bonificable por Fundae y también se puede dar en modalidad in-company para tu empresa o equipo de trabajo. Inscríbete.

 

 

 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Próximo Webinar Premium:

Metaverso, qué es y cómo afectará a nuestros negocios.

Participa: martes 31 de mayo de 17 a 18:30h
Inscríbete AQUÍ
close-link